Nagatora miraba a su compañero con comprensión y afecto - Calma y paciencia Yu-chan, la Dama Yuriko es una apreciada joya de Yedo... realmente es un honor este compromiso -
- Ya lo se. Es solo que... !ni siquiera la conozco! - Yusuke tomo aire y respiro profundamente para ordenar sus pensamientos - Al tratarse de una noble de Yedo la posición predominante de su familia sobre la mía hará que deba a trasladarme allí y abondanar todos mis sueños de Osaka-.
- Pero eso no será hasta dentro de tres años, ¿no? El compromiso aún queda lejos y con suerte para entonces ya habrás sido promocionado a Gunso lo que te otorgara mas prestigio...-
- !No será suficiente! Es muy poco tiempo es probable que incluso deba ir preparando mi marcha- El silencio embargo la atmosfera y Nagatora no sabía muy bien que decirle a su amigo
Una voz chillona los saco de sus cavilaciones - Samurai-sama, lamento interrumpir vuestra conversación pero no he podido evitar oiros y ¿tal vez deseis que esta vieja vidente os depare el futuro? - un pequeño puesto junto a la orilla, que antes extrañamente no habían visto, lucía solitario junto con su propietaria. Una viejas desdentada y escandalosa.
- Es una convesación privada onna - dijo Nagatora con firmeza y sobriedad no queriendo que nada mas pudiera pertubar a su preocupado amigo.
- Tranquilo Naga-san. Probemos suerte con la adivina tal vez nos vayamos siendo mas sabios... - dijo con tono despreocupado y despues añadió con tono socarron para la anciana -... porque si no es asi esta "honorable" adivina deberá abrirse el vientre -
La vieja hizo un gesto como de sorpresa fingida y despues señalo de manera discreta el carte del precio por adivinar el futuro y carraspeo profundamente.
- ¿Tres monedas de cobre? Esta loca onna... - Empezo a decir Nagatora cuando lo interrumpio su compañero - Esta bien vieja. Pero serán 4 monedas de cobre por lo dos -
- De acuerdo... - inquirió la vieja - 5 monedas de cobre y os haré tres predicciones. Una a tu amigo el rudo otra a ti, el educado, y finalmete una que os incumbirá a ambos.-
Yusuke miro a su amigo y saco de su bolsa los cinco zenis y los puso sobre la mesa - Empieza, Dozo-
Capitulo 2
jueves, 18 de junio de 2009
El festival
El festival de Osaka era la envidia de muchos otros. Los fuegos artificiales, los puestos, la gente... todo estaba cuidado hasta el mas minimo detalle. Miles de personas se agluitaban en las calles con ánimo festivo.
Entre la multitud un joven samurai se abría paso para salir a las orillas del, en estos momentos, solitario río Yodo. Su tradicional corte de pelo y su porte hacía ver su clase y educación y sus ropas oscuras y su armadura grisacea le delataban como uno de los hombres de seguridad de la capital.
Detrás de él, entre el gentío, otro joven samurai vestido de igual manera corría velozmente para darle alcance.
- Yusuke!!! - la imprudencia del muchacho mientras corría le hizo chocar contra joven dama.
- La culpa ha sido mía, sumimasen - dijo inmediatamente acompañado de una pronunciada reverenceia y deteniendo su carrera en seco.
- No se preocupe la culpa ha sido enteramente mía pues no miraba por donde caminaba - respondió ella con el protocolo adecuado y bajando timidamente su rostro.
El muchacho aprovecho para erguirse y ahora pudo percartarse de la belleza de la noble dama.
- Lo siento, de verdad. Espero poder compesarte... - en ese instante se dío cuenta de que su compañero seguía avanzando hacia la orilla del río - ... en otro momento, Sayonara - se despidio atropelladamente y corrió en pos de su amigo sin percartarse de que la joven doncella, pasado su asombro, le dedicaba un timido y silencioso - ... Sayonara -
Las noches eran consideradas mágicas y los arboles, con cientos de plegarias atadas a sus ramas, hacían sonar la melodía del viento entre sus hojas mientras las linternas situadas en pequeños botes sobre el río Yodo iluminaban las orillas con un tono rojizo, casi sobrenatural.
- Yu-chan, ¿has visto que chica tan guapa? - dijo el samurai deteniendose junto a su interlocutor y recuperando el aliento perdido durante su carrera.
Yusuke se detuvo y miro a su compañero como si lo viera por primera vez y en un tono serio, incluso algo siniestro, respondió - Nagatora-san, Te dije que quería estar solo -
- Vamos Yu-chan, tu siempre tan formal. Somos como hermanos recuerdad "Yu y Naga, Naga y Yu" si hasta nos preparamos juntos para la pruebas de acceso a la unidad de Ranmaru-sama. En serio, ¿que te pasa? - Nagatora era un samurai de la mis edad que Yusuke, 17 años, pero era de complexión mas fuerte y su habilidad con la katana era sin duda mayor. A los 16 ambos habían entrado a las ordenes del Daimio regional, Satoshi, y hace apenas unos meses habían accedido a la unidad de Ranmaru, jefe de la seguridad del barrio comercial del Osaka.
Con un gesto de resignación la apariencia tranquila y serena de Yusuke se vino abajo y se mostro mucho mas próximo a su amigo - Sumimasen Naga, lo cierto es que el saber mi compromiso acordado con Dama Yuriko me ha dejado algo tocado - la mirada del joven samuria mostraba confusión y tristeza
Capitulo 1
miércoles, 28 de enero de 2009
Decisión y Sorpresa
La hoja de la espada yacía en la oscura vaina. La Tsuba de un metal oscuro pareciera no haber sido forjada por mano mortal. Yuichiro miraba la espada con una sutil mezcla de odio y deseo.
Odio... por haber sido la causa de la muerte de su hermano y no solo por eso sino porque también podría ser una muerte valdía si no era capaz de resolver el enigma que se planteaba ante él.
Deseo... por tener posibilidades de ser el instrumento de su liberación tras años dedicado a la maldita profecia.
La clara luz de la luna se filtraba a través de la venta y la quietud de la estancia en la que se encontraba llenos de tranquilidad la meditación del cangrejo.
... Sabía lo que debía hacerse...
Abruptamente las puertas shoji se abrieron tras él dando paso a un agitado Tenzen
- Yuichiro! Sato ha muerto!
...
Odio... por haber sido la causa de la muerte de su hermano y no solo por eso sino porque también podría ser una muerte valdía si no era capaz de resolver el enigma que se planteaba ante él.
Deseo... por tener posibilidades de ser el instrumento de su liberación tras años dedicado a la maldita profecia.
La clara luz de la luna se filtraba a través de la venta y la quietud de la estancia en la que se encontraba llenos de tranquilidad la meditación del cangrejo.
... Sabía lo que debía hacerse...
Abruptamente las puertas shoji se abrieron tras él dando paso a un agitado Tenzen
- Yuichiro! Sato ha muerto!
...
martes, 7 de octubre de 2008
Ambición
En las catacumbas de Kyuden Bayushi, en la gruta excavada en la dura y fría roca, en lo mas profundo del alma de un hombre grita una espada... no, grita una perfida obra de arte.
"Tomame"
En el momento en el que se le haga caso nadie podría imaginar las proporciones de las consecuencias que tendrán lugar.
"Hazme tuya y yo te daré el poder necesario"
Un esperitu noble, pero confundido, cegado por los años de pesadillas y susurros de la vil creación que dormita en el subsuelo de su hogar.
"El imperio esta en peligro, ¿no puedes sentirlo?"
Shoju se despierta empapado de sudor... su esposa aún dormida a su lado, bella como siempre.
- He de tomar cartas en el asunto -.
"Tomame"
En el momento en el que se le haga caso nadie podría imaginar las proporciones de las consecuencias que tendrán lugar.
"Hazme tuya y yo te daré el poder necesario"
Un esperitu noble, pero confundido, cegado por los años de pesadillas y susurros de la vil creación que dormita en el subsuelo de su hogar.
"El imperio esta en peligro, ¿no puedes sentirlo?"
Shoju se despierta empapado de sudor... su esposa aún dormida a su lado, bella como siempre.
- He de tomar cartas en el asunto -.
jueves, 2 de octubre de 2008
Decisión
En el corazón de las tierras sombrías donde ningún hombre podría llegar sin jade, no al menos sin que le costase su alma, un samurai cangrejo se encuentra extenuado y al borde la muerte.
- No se como ha llegado a tus manos esa espada criatura pero a Hida pongo por testigo que la arrebatare de tu putrefacto cadaver - Yuichiro escupió sangre y miro desafiantemente a su adversario. El oni era una burla de samurai, vagamene humanoide y con una doble hilera de afilados colmillos en su boca que mostraban una sonrisa de plena satisfacción.
La voz del monstruo era como cientos de agujas clavandose en el noble espiritu del bushi - Samurai, tu busqueda es futil, tu resistencia inutil. Si esta arma esta en mi poder es porque los de tu propia sangre te han traicinado-
Los ojos de Yuichiro se abrieron de par en par por la sorpresa de la revelación. En ese momento no estaba seguro si sentía mas asco por la criatura que se encontraba frente a él o por lo que las palabras de la misma representaban. - Mientes- siseo el Hiruma sin apenas dejar de apretar sus dientes por la rabía contenida.
- No, samurai. No gano nada con ello y tu estas a punto de morir -
- Eso lo veremos - El cangrejo saco una bolsa de dentro de su coraza y espolvoreo un polvo verduzco sobre su yari...
En esta ocasión fue el oni el que no pudo evitar ensachar sus vacias cuencas.
____________________________________________________________________
Tenzen tenía un reguero de sangre que surcaba su rostro desde su nariz hasta su menton bordeando su boca. Era sangre seca pues las habilidades del monje ya le habían curado del ataque de su compañero. - Ves Sato... te lo dije. Lo que Yuichiro-san necesitaba para distraerse era pegar a alguien...-
- Callate - dijo el Grulla secamente mientras miraba a su siniestro compañero - Yuichiro, ¿estas bien? -
El Hiruma estaba de espaldas su brazo aún tenía alguna magulladura visible de los golpes del monje. - No, no estoy bien. Lo que mas me duele es que probablemente ese jodido tarado tenga razón. Probablemente mi hermano desaprovecho su vida... -
La caracteristica sonrisilla de Tenzen se desvaneció de su rostro. Todos los presentes eran conscientes de que si seguían adelante era por el arrojo de su compañero y este estaba a punto de quebrarse.
-... pero nunca sabremos si mi hermano tenía razón o no sino llegamos hasta el final - Estas palabras fuero como el hálito de un naufrago cuando ya se le cree ahogado. Sato se acerco a Yuichiro mientras este se daba la vuelta.
- Gracias Tenzen... tenías razón necesitaba esto - el monje solo sonrió nuevamente y dijo - Entonces ¿que hacemos con esta maldita espada? -
El objeto seguía estando entre ellos sin saber muy bien cual iba a ser finalidad o si acaso llegaría a tener alguna. Ya lo había recuperado en dos ocasiones y ambas habían tenido un alto precio... Hotarubi, Manobu, Io, Arisha,... e incluso lo habían perdido una vez. Ahora tenían una pista.
Kuni Yori
- No se como ha llegado a tus manos esa espada criatura pero a Hida pongo por testigo que la arrebatare de tu putrefacto cadaver - Yuichiro escupió sangre y miro desafiantemente a su adversario. El oni era una burla de samurai, vagamene humanoide y con una doble hilera de afilados colmillos en su boca que mostraban una sonrisa de plena satisfacción.
La voz del monstruo era como cientos de agujas clavandose en el noble espiritu del bushi - Samurai, tu busqueda es futil, tu resistencia inutil. Si esta arma esta en mi poder es porque los de tu propia sangre te han traicinado-
Los ojos de Yuichiro se abrieron de par en par por la sorpresa de la revelación. En ese momento no estaba seguro si sentía mas asco por la criatura que se encontraba frente a él o por lo que las palabras de la misma representaban. - Mientes- siseo el Hiruma sin apenas dejar de apretar sus dientes por la rabía contenida.
- No, samurai. No gano nada con ello y tu estas a punto de morir -
- Eso lo veremos - El cangrejo saco una bolsa de dentro de su coraza y espolvoreo un polvo verduzco sobre su yari...
En esta ocasión fue el oni el que no pudo evitar ensachar sus vacias cuencas.
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Tenzen tenía un reguero de sangre que surcaba su rostro desde su nariz hasta su menton bordeando su boca. Era sangre seca pues las habilidades del monje ya le habían curado del ataque de su compañero. - Ves Sato... te lo dije. Lo que Yuichiro-san necesitaba para distraerse era pegar a alguien...-
- Callate - dijo el Grulla secamente mientras miraba a su siniestro compañero - Yuichiro, ¿estas bien? -
El Hiruma estaba de espaldas su brazo aún tenía alguna magulladura visible de los golpes del monje. - No, no estoy bien. Lo que mas me duele es que probablemente ese jodido tarado tenga razón. Probablemente mi hermano desaprovecho su vida... -
La caracteristica sonrisilla de Tenzen se desvaneció de su rostro. Todos los presentes eran conscientes de que si seguían adelante era por el arrojo de su compañero y este estaba a punto de quebrarse.
-... pero nunca sabremos si mi hermano tenía razón o no sino llegamos hasta el final - Estas palabras fuero como el hálito de un naufrago cuando ya se le cree ahogado. Sato se acerco a Yuichiro mientras este se daba la vuelta.
- Gracias Tenzen... tenías razón necesitaba esto - el monje solo sonrió nuevamente y dijo - Entonces ¿que hacemos con esta maldita espada? -
El objeto seguía estando entre ellos sin saber muy bien cual iba a ser finalidad o si acaso llegaría a tener alguna. Ya lo había recuperado en dos ocasiones y ambas habían tenido un alto precio... Hotarubi, Manobu, Io, Arisha,... e incluso lo habían perdido una vez. Ahora tenían una pista.
Kuni Yori
martes, 30 de septiembre de 2008
No todo es perfecto
A veces, solo a veces, las palabras se escurren de la boca como el agua de las manos. No me refiero a ser un bocazas y decir lo que no se debe sino a esos momentos en los que la emoción entra en conflicto con la razón y te sorprendes descubriendote ante los que te escuchan... y por supuesto diciendo lo que no se debe.
Las venas de Yuichiro se marcaban en su cuello y frente y el tono rojo de su piel denotaba la ira que sus palabras demostraban - !Eres un maldito bastardo Tenzen! . Y deja de sonreir o por Hida que...-
- Samurai, Mantened la compostura - Intervino Sato a riesgo de su integridad física.
-¿porque Sato-san? Yuichiro-san y yo solo estamos hablando - respondió Tenzen con una desafiante sonrisa en su rostro. - Tan solo hacía ver a nuestro querido cangrejo que igual hemos desaprovechado estos últimos años en unas estúpidas profecías... pero claro, eso sería aplicable a nosotros porque el hermano de Yuichiro-san dio su vida, tal vez inutilmente, por ellas.-
El rostro de Yuichiro pareció congestionarse por la rabia, sus ojos puros tizones que podrían matar de miedo a mas de un cortesano un sonido gutural salió de su garganta y se arrojo sobre el monje apartando al grulla de su camino de un fuerte empujon
...
Las venas de Yuichiro se marcaban en su cuello y frente y el tono rojo de su piel denotaba la ira que sus palabras demostraban - !Eres un maldito bastardo Tenzen! . Y deja de sonreir o por Hida que...-
- Samurai, Mantened la compostura - Intervino Sato a riesgo de su integridad física.
-¿porque Sato-san? Yuichiro-san y yo solo estamos hablando - respondió Tenzen con una desafiante sonrisa en su rostro. - Tan solo hacía ver a nuestro querido cangrejo que igual hemos desaprovechado estos últimos años en unas estúpidas profecías... pero claro, eso sería aplicable a nosotros porque el hermano de Yuichiro-san dio su vida, tal vez inutilmente, por ellas.-
El rostro de Yuichiro pareció congestionarse por la rabia, sus ojos puros tizones que podrían matar de miedo a mas de un cortesano un sonido gutural salió de su garganta y se arrojo sobre el monje apartando al grulla de su camino de un fuerte empujon
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martes, 23 de septiembre de 2008
Hogar, Dulce...
Años han transcurrido desde que ascendí a Gunso de la septima torre. Ahora desde la fortificada estructura que defiendo no aprecio otra cosa que desolación y muerte.
Las tierras sombrías nunca fueron hospitalarias o alegres pero prueba a condenar un alma no preparada a vislumbrarlas día tras día... el tormento es insoportable.
Pero él... él me ha enseñado a soportarlo, a sobrellevarlo. Yuichiro-sama era de caracter fuerte pero justo. No admitía medias tintas ni pamplinas y el deber guiaba ahora su corazón de un modo en el que pocos samurai podría hacerlo.
Hace poco Yuichiro recibio la visita de dos extraños forasteros. Por un lado estaba ese Grulla de la familia Doji... un duelista sin duda con porte de pomposo arrogante y por otro lado ese extraño monje que siempre mostraba una media sonrisa en su cara pero en su mirada había un brillo de mordacidad que llegaba a inquietar. Desde la visita de esa pareja Yuichiro esta inquieto parece casi melancolico.
- Yuichiro-sama. ¿deseais alguna cosa? -
-Ah, Ichiro. Te he mandado llamar porque quiero que transmitas un mensaje a nuestro señor Hida Kisada-sama.-
-Como ordeneis.-
-Por desgracia Ichiro debere ausentarme de mi puesto en tierras Cangrejo un largo periodo de tiempo... te he recomendado como mi sustituto muchacho.-
Las palabras no salieron esa misma noche de mi boca pero si tuve fuertes discursiones con Yuicihiro y su partida. Hoy me encuentro en la cima de la torre que protejo y veo un hombre partir solo hacia la oscuridad.
- Yuichiro-sama...
Las tierras sombrías nunca fueron hospitalarias o alegres pero prueba a condenar un alma no preparada a vislumbrarlas día tras día... el tormento es insoportable.
Pero él... él me ha enseñado a soportarlo, a sobrellevarlo. Yuichiro-sama era de caracter fuerte pero justo. No admitía medias tintas ni pamplinas y el deber guiaba ahora su corazón de un modo en el que pocos samurai podría hacerlo.
Hace poco Yuichiro recibio la visita de dos extraños forasteros. Por un lado estaba ese Grulla de la familia Doji... un duelista sin duda con porte de pomposo arrogante y por otro lado ese extraño monje que siempre mostraba una media sonrisa en su cara pero en su mirada había un brillo de mordacidad que llegaba a inquietar. Desde la visita de esa pareja Yuichiro esta inquieto parece casi melancolico.
- Yuichiro-sama. ¿deseais alguna cosa? -
-Ah, Ichiro. Te he mandado llamar porque quiero que transmitas un mensaje a nuestro señor Hida Kisada-sama.-
-Como ordeneis.-
-Por desgracia Ichiro debere ausentarme de mi puesto en tierras Cangrejo un largo periodo de tiempo... te he recomendado como mi sustituto muchacho.-
Las palabras no salieron esa misma noche de mi boca pero si tuve fuertes discursiones con Yuicihiro y su partida. Hoy me encuentro en la cima de la torre que protejo y veo un hombre partir solo hacia la oscuridad.
- Yuichiro-sama...
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